Este escrito pretende hacer una crítica al tópico Los problemas del ateísmo desarrollado en el programa Disenso, que se  transmite por el canal de cable TLV1 que en esta ocasión tuvo como protagonistas al  doctor en filosofía Ricardo Pobierzym, junto a su colega Silvio Maresca.   

https://www.youtube.com/watch?v=lbUCQWS9J5s


En general, debo decir que la exposición me resultó un tanto decepcionante. Como ateo, esperaba encontrarme con argumentos sólidos que provoquen en mí el beneficio de la duda y pruebas convincentes, pero esto estuvo lejos de satisfacer mis expectativas. El mismo conductor en base a los comentarios que observó del video, aclaró en su cuenta de facebook que su intención fue mostrar las dificultades del ateísmo y muchos malinterpretaron el sentido del video como una inmediata demostración de la existencia de Dios.

Pobierzym comienza el programa  comentandole a su compañero que quiso ponerle a la charla el mismo nombre que tenía el libro de sus manos: Los problemas del ateísmo del tomista francés Claude Tresmontant, un filósofo y teólogo que intentará mantener su obra dentro de la tradición católica, aunque reivindicando autores como Teilhard de Chardin y Henri Bergson, así como seguir las líneas de los escolásticos Tomás de Aquino y Duns Escoto, entre otros.

Nota: de los fragmentos del video transcribiré los principales argumentos dichos, y dejaré de lado algunos fragmentos que considero fuera de tópico, o bien irrelevantes. Los resaltes en negrita y agregados en rojo son míos.

El conductor prosigue diciendo que Tresmontant intenta no pertenecer a un círculo estrecho, sino que juega con varias visiones, aunque siempre en una visión realista para luego adentrarse en el terreno de la ciencia.

Ricardo Pobierzym(P) prosigue y Silvio Maresca(M) interrumpe sosteniendo la importancia de la compatibilidad entre ciencia y religión. Luego dirá:  

Mín. 3:40

M: Yo tengo la opinión de que por lo menos desde cierto ángulo la ciencia moderna aumenta la enigmaticidad de lo real, no la hace desaparecer, sino que la aumenta. Porque al dejar de lado muchas visiones infantiles o supersticiosas para decirlo en términos iluministas, hace que lo real, el universo físico si querés, se vuelva mucho mas enigmatico. Por lo menos si somos medio kantianos sabemos que lo que se muestra es solo el fenómeno, lo que puede el hombre inferir a partir de la matemática. Se puede ver la ciencia moderna como que limpia, y al limpiar enigmatiza aún más(?). Otra cosa que has dicho muy bien, es el cientificismo positivista, que cree que lo que dice la ciencia es lo real. Digo solo en algunos casos, puesto que Magh, un positivista típico, creía que la ciencia en realidad se remite a los contenidos sensoriales

 

“Para los que somos kantianos sabemos que se muestra es tan solo el fenómeno” es un postulado  bastante arbitrario. De la misma forma podríamos sostener que los que adherimos a la filosofía de schopenhauer, sabemos que la ciencia solo se limita a estudiar la representación, pero no la voluntad  que trasciende las cosas; o que los que frecuentan el taoísmo saben que portamos la energía Qi a la que el conocimiento científico ignora; quienes deliren con  Jodorowsky, sostendrán que la comunidad científica no tiene en cuenta los milagrosos poderes del psicochamanismo, etc. Es un argumento de autoridad con el que Silvio Maresca pretende desestimar el realismo científico.

Cabe aclarar que el “cientificismo” es la postura que hoy en día suele usarse de manera peyorativa en los círculos humanísticos, puesto que lo ven como un grosero error de las ciencias duras queriendo incurrir en las cs. sociales. El cientificismo es la concepción que augura que la investigación científica es la mejor manera de acceder a un conocimiento factual preciso[1]. Y como todo conocimiento científico, siempre será perfectible(es decir, siempre podrán enriquecerse aún más, o mejorarse). 

Mín. 5:10

P: Mario Bunge es un claro exponente. Del cual se podría hacer un programa alguna vez.

M: Bueno, el es un neopositivista(?) pero de los de poco nivel. No es un wittgenstein, por ejemplo...

P: No, por favor.

 

La confusión que cometen, es una falacia de afirmación del consecuente:

Los positivistas son cientificistas
Mario Bunge es cientificista
———————————————
Bunge es positivista

Si bien  ya se lo aclaré a Ricardo Pobierzym en su cuenta de facebook ,quién cordialmente aceptó las aclaraciones, es curiosa la vehemencia con la que  los filósofos argentinos acusan a Bunge de ser positivista, demostrando con esto una notable desconocimiento hacia el autor.

Bunge ha criticado durante décadas el positivismo, por muchas razones:

  • Primero de todo, él es materialista emergentista, y esto es producto de una visión sistémica de la naturaleza(contraria al datismo de los positivistas, que es reduccionista).
  • Dice que los positivistas predican la antimetafísica, pero ratifican el fenomenismo, que es una metafísica subjetivista.
  • Critica el empirismo estricto, pues eso lleva al escepticismo absoluto.Para Bunge la ciencia no es solo empirista, sino que él hace una síntesis de empirismo y racionalismo.
  • Rechaza la escisión entre filosofía y ciencia de los positivistas.

Mín: 5-8

P: La ciencia surge como una depuración que realiza el cristianismo, como una crítica al paganismo que considera idolátrico. Ahí se da una primera desdivinización de un mundo de dioses sacrificiales. (...) Con esto a lo que quiero llegar es que los grandes científicos creían en Dios. Cuando digo grandes me refiero a un Galileo, Newton, Einstein. La mayoría han sido creyentes.

Esto tiene tantas aristas, que argumentar todo lo que se podría decir, requeriría prácticamente un post a parte.

  1. “La ciencia surge como una depuración que realiza el cristianismo como una crítica al paganismo que considera idolátrico. Ahí se da una primera desdivinización de un mundo de dioses sacrificiales”.

El primer inconveniente con el argumento del conductor, es que no define qué entiende por ciencia, siendo este no un problema historiográfico, sino  epistemológico. Como si fuera poco, no dice nunca cuáles fueron esos esfuerzos del cristianismo por esclarecer el conocimiento que se estaba corrompiendo a causa de las supersticiones consideradas heréticas ni en qué momento de la historia ocurrieron los susodichos. En todo caso, por obvias razones concluimos que estos intentos de ciencia se tienen que haber dado en un tiempo no mayor a los dos mil años del cristianismo.

 Los datos nos muestran que desde la antigüedad existieron en diversas sociedades manifestaciones más o menos desarrolladas de interés por comprender al mundo, que poco tienen que ver con lo religioso, pero menos con el cristianismo, que aún ni existía. Estas prácticas que pueden calificar de científicas, constituyeron premisas del surgimiento de la misma y están enmarcadas en el período que va desde mediados del primer milenio a.n.e. hasta las puertas de la revolución científica (siglo xv). Dichas premisas se dieron en países del Oriente Antiguo, como Egipto, Babilonia, la India y China[2]. Allí se acumularon y racionalizaron conocimientos empíricos sobre la naturaleza y la sociedad, surgiendo los comienzos de la astronomía, las matemáticas, la ética y la lógica.[2]

       2.  “Con esto a lo que quiero llegar es que los grandes científicos creían en Dios. Cuando digo grandes me refiero a un Galileo, Newton, Einstein. La mayoría han sido creyentes”.

Pienso que es cuanto menos un poco controversial nombrar a Galileo Galilei como ejemplo de creyente. Galileo fue perseguido por contradecir las escrituras y tuvo que retractarse de manera vergonzosa para implorar la misericordia del Santo Padre en 1633. Fue obligado a abjurar del heliocentrismo, a pesar de haberlo comprobado, habiendo refutado así el geocentrismo de Ptolomeo o el sistema del movimiento del universo de Tycho Brahe. A pesar de esto, la rama intelectual de la Iglesia encomendada por los jesuitas Christoph Scheiner y Orazio Grassi, se encargó de perseguirlo hasta su abjuración. Es decir, la Iglesia negó las pruebas, y no porque no las creyese(es evidencia, no necesita fe), sino porque esta  resultaba profundamente incómoda para sus creencias.

Frente a este nivel absoluto de irracionalidad, si el padre de la física, astronomía y ciencia moderna, haya tenido o no dudas sobre la existencia de un dios, no creemos que se hubiera animado a expresarlas. Los pocos que lo hicieron terminaron presos, exiliados, o quemados en la hoguera(como Giordano Bruno y Miguel Servet, entre muchos otros).

Galileo_before_the_Holy_Office
Galileo ante el Santo Oficio, por Joseph-Nicolas Robert-Fleury

  Con respecto a Newton, sabemos que fue profundamente creyente, a pesar que muchos ignoren que adhería al arrianismo[3], la herejía que negaba la santísima trinidad. De igual manera, no lo considero demasiado relevante, pero remitiendonos a estos dos casos y a los de los grandes pensadores previos al siglo de las luces(o de los siglos posteriores), hay un pequeño gran detalle: era mucho más probable en esa época creer en Dios, ya que se contaba con mucho menos información de la que tenemos ahora.

Esto no es un detalle menor: no es lo mismo que un científico en el Siglo XVII especule sobre la existencia de una entidad divina como la causa primera de las cosas, a que lo haga un científico a comienzos del Siglo XXI, teniendo teorías científicas con muchísima base empírica que nos permiten poder comprender la vida y el cosmos de una manera completamente diferente. Veamos algunos ejemplo de lo que me refiero:

♦   Hoy sabemos gracias a la física teórica, que el universo tiene una geometría general plana, indicándonos que la energía total del mismo es cero. ¿Y esto qué nos implica? Muchas cosas, pero para el tema que nos compete, significa que el universo no necesita de un creador. El astrofísico Neil Degrasse Tyson lo explica aquí:

https://www.youtube.com/watch?v=wAdLXCrtF3E

Y el físico teórico Lawrence Krauss, de manera más detalla:

 

♦   Gracias a las neurociencias, hoy conocemos los circuitos neurales por los cuales las personas tienen experiencias religiosas y experiencias de espiriteria [4][5], los neurotransmisores involucrados en los mismos[6], y las variaciones anatómicas asociadas a las creencias paranormales [4], entre muchas otras que se siguen estudiando.

♦    El avance de la investigación y la técnica, nos han permitido encontrar explicaciones científicas que hasta hace poco tiempo, solo solucionabamos a través de las creencias paranormales, como los denominados “milagros”: el prodigio de la licuefacción de San Jenaro[7], el sudario de Turín[8], estigmas cristianos o curaciones mágicas(sobre esto último he hablado en parte en una entrada anterior).

Con esto, quiero recalcar que la realidad por la que pasaron los grandes pensadores del renacimiento fue completamente diferente a la nuestra. Con una ostentosa ausencia de información, era mucho más plausible apelar a creencias paranormales o dioses para dar explicaciones a fenómenos que hoy en día conocemos en una enorme profundidad y precisión. Si bien no pude encontrar la cita, Lawrence Krauss le atribuye la siguiente frase a Steven Weinberg, uno de los científicos más importantes del siglo pasado: 

La ciencia no puede decirnos que Dios no existe, pero  nos permite explicar el cosmos sin necesidad de recurrir a explicaciones religiosas o a seres sobrenaturales.    

Con respecto al caso de Einstein, fue lamentablemente usado hasta el cansancio por los religiosos con una gama de frases apócrifas[9] . El era panteísta, y si observamos su misma defensa podríamos casi decir que es casi un ateísmo disfrazado:

“Me parece que la idea de un Dios personal es un concepto antropológico que no puedo tomar en serio. Tampoco puedo imaginarme alguna voluntad o metáfora de la esfera humana. Mis opiniones son cercanas a las de Spinoza: admiración por la belleza y creencia en la simplicidad lógica del orden y la armonía del universo, que sólo podemos aprender con humildad y de manera imperfecta. Creo que tenemos que contentarnos con nuestro imperfecto conocimiento y comprensión y tratar los valores y las obligaciones morales como problemas puramente humanos los más importantes de todos los problemas humanos“[10].

No es mi intención decir que Einstein era ateo, puesto que no lo era. Sin embargo su concepción de la palabra “Dios” no tiene nada que ver con la religiosa. Esta es la respuesta que le da a un periodista que le pregunta por enésima vez sobre sus convicciones religiosas:

“Era, por supuesto, una mentira lo que usted leyó acerca de mis convicciones religiosas, una mentira que está siendo repetida sistemáticamente. No creo en un Dios personal y nunca he negado esto, sino que lo he expresado claramente. Si hay algo en mí que pueda llamarse religioso no es sino la ilimitada admiración por la estructura del mundo tanto como la ciencia puede revelarla”[11].

 

3.“la mayoría de los científicos han sido creyentes”

Rotundamente equivocado. Se limitó a nombrar tan solo 3 científicos para terminar cometiendo una falacia de generalización apresurada. No lo son, y basta ver las estadísticas al respecto:  en 1914 los científicos norteamericanos declarados ateos eran el 58%, pasando a ser el 67% en 1933[12]. Hoy en día, el número de científicos que son ateos o agnósticos de la Academia Nacional de Ciencias(NAS) de EEUU, es del 93% (72% ateos y 21 agnósticos%) dejando el residual número del 7% de creyentes[13]. Curiosamente este mismo porcentaje se repite en la comunidad científica inglesa.

Mín. 17

M: Los ateos tradicionalmente han tenido una actitud militante contra Dios, y eso es lo que ha  connotado el término, al menos en castellano

P: Una cosa es esta militancia contra Dios, que muchas veces es a priori y sería interesante verlo desde un punto de vista desde la psicología, a veces bastante comprensible frente al fundamentalismo, y otra cosa es el ateo que necesita de Dios pero siente la ausencia de Dios. Estamos en un mundo desacralizado donde todo funciona como dije al comienzo pero hay como una necesidad de Dios que se muestra en la ausencia divina(?), y ahí pondría a Nietzsche y Heidegger como referentes arquetípicos


La “militancia contra Dios” por supuesto no puede entenderse de manera literal, y espero no haya sido el caso, a pesar que muchos creyentes se refieren al ateo como un sujeto que cree pero que está distanciado u ofendido con esa deidad.

Mín.20

P: Hemos hablado en principio los problemas que históricamente ha mostrado el ateísmo que ha sido una posición manejada por pocos pensadores si los comparamos con los pensadores creyentes y también con los escépticos. Por otro lado lo que dice Tresmontant, en realidad el ateísmo cuando  intenta fundamentarse cae en una contradicción, porque al negar al dios cristiano como el caso del materialismo marxista, de Marx y Engels, recaen en un panteísmo; cuando yo niego una divinidad lo debo hacer en base a algo. En ese caso me atengo al mundo material.  Entonces ahí aparece el universo con todo lo que antes tenía Dios, con lo infinito, homeomarcante, indestructible

M: Sí, ya antes estaba Feuerbach, a quien mamó el joven Marx . El dice que todo lo que se la ha atribuido a Dios, en realidad debe se le debe atribuir al hombre. Entonces lo que hace es divinizar al hombre, lo cual es absolutamente absurdo. Porque se supone que si hay una/s divinidad/es deberían tener cualidades superiores a las humanas.

P: A parte es una divinización “trucha” digamos, con poca fuerza ontologización ni metafísica. 

No se entiende la postura de Tresmontant, aunque supongo que el conductor no se detuvo demasiado a explicarla. Puede ser válida la observación hacia Marx(aunque supongo que muchos de sus intérpretes no estarán de acuerdo), Engels o a Feuerbach, pero llevarlo al ateísmo en sí, es nuevamente una generalización apresuradaPero en cualquiera de los casos- si bien hay distinciones entre ateísmo positivo(o fuerte) y ateísmo negativo(o débil)- cabe aclarar que el ateísmo es una postura por la cual la persona descree de una divinidad, puesto que no tiene evidencia alguna para creer en ella. Descreer de algo por la ausencia de evidencia del mismo, no es sustentarse desde bases materiales, ni menos caer en un panteísmo. Quiero decir con esto que la crítica sería válida para el marxismo( o al menos lo que Tresmontant entiende como tal), pero no sería posible extrapolarlo al resto del ateísmo.

Mín. 22.40

P: Volviendo a autores contemporáneos, Michel Onfray, que ya nombré; Slavoj Zizek, que es un autor muy mediático y activo en las redes.

M: Zizek es un delirante. al plantear que la imaginación trascendental kantiana es violencia a medida que lo real es una pura desarticulación, una anarquía  de representaciones y que todo ordenamiento de representaciones es propio de un psicótico.

P: Richard Rorty, un posmoderno. Stephen Hawking, Richard Dawkins, Peter Singer y, para mi entender el filósofo más coherente en su ateísmo, Jean Paul Sartre. Porque finalmente su pensamiento reivindica un mundo que es absurdo. La nausea, es formidable porque muestra precisamente lo absurdo del mundo.Si uno es realmente ateo, deriba en esto, en la absurdés del mundo. El problema es que él nunca justifica esta absurdez, sino que es este punto en el que precisamente parte.  

 

La lista de pensadores ateos que nombra es pequeña y sesgada hacia a filósofos que comparten relativamente la misma línea del conductor. La muestra de estos pensadores es un tanto tendenciosa, y no solo por nombrar a Zizek, quien es para muchos el maestro de la charlatanería mundial, sino porque estos autores poco representan de los científicos y filósofos más importantes del ateísmo. De los cuatro jinetes del ateísmo, sólo nombró a Dawkins, dejando de lado al neurocientífico Sam Harris, al filósofo de la ciencia Daniel Dennett, y al filósofo y periodista Christopher Hitchens. Estos son considerados los máximos representantes del nuevo ateísmo, y es imposible evitarlos si de este tema se trata. También podemos nombrar al reconocido Stephen Law, de tradición analítica, quien ha participado en numerosos debates debates con los principales exponentes del teísmo, como el filósofo analista y teólogo William Craig, el apologista Alister McGrath o el filósofo apologista John lennox.

Con respecto al ver a Sartre como el más coherente por reivindicar el sinsentido del ateísmo o el absurdo que es el mundo para este, lo veo capcioso,  porque es el mismo punto al que quieren llegar muchos creyentes en la crítica a los incrédulos. Quiero decir con esto que es más probable que nos resulte coherente el postulado de alguien que favorece nuestro punto de vista. Nadie puede responder a la pregunta del sentido de las cosas, fuera de un argumento teleológico del tipo “todo conduce a Dios”. Sin embargo, en la realidad de cada persona, el sentido particular de las cosas no existe más allá de los imperantes biológicos. El sentido de la vida es personal y lo inventa y sostiene el hombre. En consecuencia habrá algunos que son más constructivos y otros destructivos; lo mismo aplica aplica para los valores humanos.

Mín.

P: Me parece que hay un tipo de ateísmo que ya no se sostiene más. Esta caída del ateísmo militante, marxista, ya ha caído en desuso, el comunismo mismo ya ha sido refutado

M: Pero de alguna manera el marxismo tomado como una religión, no fue una sustitución de bajo nivel, de una mentalidad obrera el marxismo tomado como religión? De alguna manera los sectores subordinados de la sociedad en la historia, sobre todo en el contexto europeo no han tomado el marxismo porque estaba más a su alcance que la complejidad de la religión cristiana?  Porque además la ideología marxista no deja de ser una forma de cristianismo degradado? Como lo son las ideologías en Occidente...

P: Sí, claro.

Si el marxismo fue una  tentación de las muchedumbres subordinadas europeas, vale la pregunta: ¿Por qué un Dios que se presenta como personal y omnisciente, no fue capaz de percibir que una enorme masa vulgar no iba a poder comprender sus doctrinas? Personalmente no creo que el marxismo sea  intelectualmente más asequible que la “complejidad” de la religión cristiana, pero de ser esto cierto no creo que esto hable demasiado bien ni de la idea de Dios ni de la de los representantes que estarían haciendo un penoso trabajo de difusión de la misma.

Min: 30

P: Toda la militancia en aquel momento tenía su mística, que hoy en día ha caído. La mayoría de los autores que yo mismo cité, aunque quizá Onfray haga la diferencia,  no tienen un fundamento sólido.(...)Esto es interesante, puesto que nuestra sociedad creo que funciona como mezcla entre escepticismo y ateísmo. De alguna manera uno puede ser religioso pero ser ateo. Porque el verdadero creyente, y le pasó hasta el mismo Cristo(“Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado”), a los santos y a los grandes místicos, viven una dialéctica entre intentar creen  en Dios y dudar de él. Pienso en Kierkegaard, le pasó a Heidegger.

M: Dice Kierkegaard que no hay cristianos. Si todos somos cristianos, qué es el ser cristiano. Cristiano somos de a uno. No hay un todos cristianos ¿Qué es una nación cristiana? No la hay.

Min: 32

P: Me puse a pensar cómo nuestras sociedades que funcionan al ritmo de la tecnociencia, de esta concepción unidimensional, a la cual Heidegger hizo mención en su última entrevista, la sociedad funciona sobre un fundamento prácticamente ateo. Digamos que Dios sería como un visitante añadido, o un extraño. Y esto también es muy difícil de evitar. Porque también una religión que intenta imponerse genera un efecto contraria, y también resulta ser atea. Digo, una sociedad que intenta imponer un  catolicismo rígido, termina teniendo hábitos y gestos que se cierran a la trascendencia.   

Nuestras sociedades parece que funcionan perfectamente sin Dios, pero no es un funcionamiento que genere plenitud. No permite la autorrealización humana.

M: Yo opino lo mismo, en tanto que sin una dirección hacia una alteridad absoluta y trascendente, no hay destino. No hay destino interesante, al menos

P: Sí, sin una apertura hacia esto. Sin un posicionamiento existencial. Yo diría que es consustancial al hombre. 

P: Símplemente quisimos aludir el fenómeno del ateísmo porque hoy en día ya no es algo liberador para el hombre, sino que  se ha transformado en una a ideología que de  alguna manera es la ideología imperante y ya sabemos que en este tipo de sociedades unidimensionales, no tiene ningún destino planetario. 

M: El ateísmo de la indiferencia. Porque el primero, dijiste que ayudó al depuramiento de la propia religión

P: Los mal llamados ateos, que en realidad son nostálgicos de Dios, como Nietzsche o Heidegger y otros, que se dan cuenta que vivimos en un mundo desacralizado, en donde esta ausencia de Dios es lo que ellos sienten.

Coincido con lo que argumenta Ricardo, pero no me parece adecuado decir que la sociedad funcione con un fundamente ateo, si bien creo que lo argumenta en un sentido figurativo (la sociedad funciona como si no hubiese Dios, independientemente de si sean creyentes) sino que formularía sosteniendo que la mayoría de las personas marchan por la vida sin cultivar una dimensión existencial. Dejando de lado el ámbito científico, la gran mayoría de las personas, por lo menos en occidente, son creyente de por lo menos algún dios, la mayoría  practica alguna religión, práctica esotérica, creencia new age, creencias paranormales, etc. Sin embargo esta enorme masa cultiva estas facetas sólo ante situaciones límites, como sostendría Jasper, o bien durante momentos aislados de su vida.

Con respecto a la condición de Nietzsche, creo que nuevamente se cae ante interpretaciones demasiado subjetivas en favor de los propios argumentos.  Habría que ver la reacción de Nietzsche al escuchar este tipo de interpretaciones y del resto de los nietzscheanos. Pero creo que esto es una consecuencia de la falta de claridad del autor alemán y de muchos que han seguido esta tradición, con sus consecuentes numerosas líneas  intérpretes.

 

Referencias


[1]Bunge, Mario. Diccionario de Filosofía

[2]http://www.bvs.sld.cu/revistas/aci/vol4_3_96/aci07396.htm

[3] https://www.uv.es/ivorra/Historia/SXVII/Abjuracion.html

[3] Westfall, Richard. Never at Rest: A Biography of Isaac Newton (1980) pp. 103, 25.

[4] Diego Golombek. Las neuronas de Dios.  ISBN 978-987-629-499-7

[5] http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0007272

[6]https://neurocienciaparapsicologos.com/2014/01/09/neurociencia-espiritualidad/

[7] Nature, Working bloody miracles, vol. 353, 10 de octubre de 1991

[8] Félix Ares. La Sabana Santa. ¡Vaya Timo! ISBN 9788493486228

[9] http://es.gizmodo.com/9-citas-atribuidas-a-albert-einstein-que-el-nunca-dijo-1543950421

[10] (Hoffmann 1972:95)

[11] (Dukas & Hoffmann 1981:43)

[12] Leuba, James H. (1916). The Belief in God and Immortality: A Psychological, Anthropological and Statistical Study. Sherman, French & Co.

[13] Larson y Witham: “Los principales científicos aún rechazan a Dios”. Nature 1998, 394, 313.]

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