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“Tu  dices que esto es una pseudociencia, pero a mí me funcionó”.

“Un primo mío que vive en alemania, se curó de un cáncer con esta terapia alternativa.” 

“Dices no creer en Dios, pero yo fuí a una misa de sanación y me curé” 

 

 

La gente suele excusarse, y hasta desafiar a la investigación científica, cuando se trata de ciertas prácticas, creencias o tratamientos que, o son incomprobables, o bien, son falsos según la ciencia. El argumento más común es el sustento en la experiencia individual o de un tercero.  

Ahora bien, si una persona experimentó una mejoría luego de haber empezado un tratamiento x¿por qué no sería correcto que afirme que este le ha funcionado?

Por mucho que cueste aceptarlo, en realidad no podemos saberlo. No tenemos forma de asegurar en base a la experiencia de un solo sujeto-ni la de varios- que su mejoría sea como consecuencia de haber efectuado esa práctica o tratamiento.

¿ Y por qué no? Porque no estaríamos teniendo en cuenta el resto de las variables concomitantes en el sujeto en el momento de haber iniciado el tratamiento hasta el momento de haberse hecho consciente de su mejoría. Estaríamos haciendo una relación causal entre haber iniciado el tratamiento(A) y experimentar una mejoría(B), sin tener en cuenta la enorme gama de factores interactuantes en todo ese largo proceso.

Este razonamiento en lógica se conoce como post hoc, ergo propter hoc (“después de esto, por lo tanto, a consecuencia de esto”) sin tener en cuenta que pueden haber ocurrido decenas de cosas importantes que no tuvimos en consideración a la hora de efectuar una evaluación o crítica al respecto.

A → B
         B
————
A

Si la terapia funciona, yo debería mejorar

He mejorado
La terapia funciona



Si ese famoso sacerdote árabe tiene poderes curativos, me curaré del cáncer

Me he curado
Fue gracias al sacerdote


 

Las teorías cognitivas han demostrado que nuestra  estructuras neurales están hechas para registrar continuamente patrones, haciéndonos proclives a terminar generando relaciones causales entre sucesos aleatorios, aun cuando sólo ocurrió que uno precedió al otro.  

Pero veamos. ¿Pueden haber otros procesos que faciliten la creencia errónea  que una terapia, práctica o ritual le ha curado o beneficiado , cuando esto tuvo en realidad poco o nada que ver con dicha mejoría?

Los hay, y son innumerables. Vamos a narrar solo algunos  factores que pueden hacer creer a una persona que algo la puede curar, cuando en realidad se tratan de prácticas que jamás han superado significativamente el porcentaje de éxitos de un grupo control donde no se les aplica tratamiento alguno, o se le suministran placebos. Veamos unos pocos:

 

 

  1. Regresión a la media:

Según el diccionario de estadística de Oxford[1], la regresión a la media es un proceso por el cual una medición de la variable x luego de haber estado en un valor extremo, en la próxima medición estará mucho más cerca de la media de los valores de esta variable x. De la misma manera, las  enfermedades suelen tener un carácter cíclico, siendo normal que luego de un valor extremo en los parámetros de la enfermedad, esta tiende a atenuarse. Un síntoma o malestar nos puede estar resultando sumamente insoportable, pero luego de unos días, el mismo se presentará considerablemente más reducido. 

Veamos la siguiente situacion

Don Héctor, experimenta un nivel de ansiedad insoportable que le dura varios días. Luego de tres semanas, nuestro querido anciano está considerablemente mejor, aunque sigue un tanto ansioso. Es decir, la ansiedad llega a niveles muy altos, sin embargo y a pesar de no desaparecer, esta se presenta en niveles mucho menores con el pasar de los días. Imagínense que ante el nivel extremo de ansiedad, sus familiares agotados por la situación, le aconsejan efusivamente que comience a ir al psicólogo, a pesar que siempre sostuvo “no creer en ellos”. Al experimentar esta disminución de la ansiedad, concluye que la terapia le ha funcionado. Ir al psicólogo no era tan malo después de todo.  

Nótese que he dado un ejemplo con la psicología, una disciplina científica( a pesar que dentro de ellas, coexistan pseudociencias como el psicoanálisis o las constelaciones familiares) para expresar que el sesgo puede darse tanto en terapias efectivas como las que no lo son. 

 

 

  1. Remisión espontánea:

La remisión espontánea es la desaparición de los síntomas, o bien, la curación total de una enfermedad luego de un lapso determinado de tiempo, sin una explicación precisa al respecto. Lo cierto es que hay casos de remisión espontánea en prácticamente todas las enfermedades,  incluido los diferentes tipos de cáncer. A veces, simplemente ocurren cosas asombrosas, y algunas personas son capaces de sobrevivir contra todo pronóstico y sin una razón aparente para que eso suceda. Un equipo de investigadores oncológicos australianos, siguió durante varios años a mas de 2300 personas enfermas de cáncer terminal que se sometieron a curas paliativas. La media murió después de los 5 meses de la detección de la enfermedad, pero resultó que un 1 % de estas personas se curó sin ninguna explicación médica aparente[2]

 

Faustina fue diagnosticada de tener un tumor maligno en el lóbulo prefrontal, que según el médico la llevara a la muerte en poco tiempo. Pero luego de dos meses, la última radiografía le da que el tumor ha desaparecido totalmente. Estamos probablemente ante uno de los miles de casos de remisión espontánea. Sin embargo resulta que la madre de Faustina había comenzado junto a sus amigas de su parroquia, una novena a San Peregrino, patrono de los enfermos de cáncer.  La comunidad parroquial reacciona efusivamente ante un nuevo milagro que será noticia en los portales católicos luego de un «riguroso» estudio. 

 

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http://www.airedesantafe.com.ar/sera-verdad-dice-una-foto-la-madre-teresa-le-curo-cancer/

Ya el Marqués de Sade, en Diálogo entre un sacerdote y un moribundo escribía al respecto:

“Con respecto a tus milagros, ellos tampoco se me imponen. Todos los bribones los han hecho, y todos los tontos los han creído. Para persuadirme de la verdad de un milagro tendría necesidad de estar muy seguro de que el acontecimiento que tú llamas de esa manera fuera absolutamente contrario a las leyes de la naturaleza, pues sólo lo que está fuera de ella puede pasar por milagro. ¿Y quién la conoce bastante para atreverse a afirmar cuál es precisamente el punto en que se detiene y cuál es el que infringe?”

 

  1. Efecto placebo:

Consiste en la cura o mejoría de síntomas sin que haya ningún efecto terapéutico comprobado. No solo se remite al consumo de una pastilla sino que abarca el sentido y significado cultural del tratamiento. Hasta el día de hoy, se conoce que el efecto placebo se acentúa con decenas de variables diferentes, y Ben Goldacre nos detalla varias curiosidades sobre el mismo, entre las que mencionaremos:

  • El costo del tratamiento o del medicamento: se comprobó que mientras más alto sea el costo de un tratamiento, mayor es el efecto placebo en quien lo frecuenta[3][4].
  • La complejidad del tratamiento: mientras se usen mayores cantidad de herramientas,  lenguaje complicado, místico, y  prácticas complejas, el efecto placebo será mayor. Así, en la comparación de dos grupos donde a cada uno se le administra un placebo distinto, el primero y  más complejo, basado en el modelo de  la acupuntura, nos mostrará un un éxito mayor que el del otro grupo, al cual placebo es más simple, y consiste en una pastilla de azúcar.
    O incluso cuando las sustancias que se le den sean las mismas, pero están en diferentes tipos de envasados, el embasado más complejo presenta un nivel de éxito significativamente mayor al del envasado más simple[5].
  • El color de los comprimidos[6]: no es casualidad que el Prozac se consigue en colores blanco y azul, la medicación estimulante tiende a presentarse en pastillas rojas, naranjas o amarillas, mientras que los antidepresivos y los tranquilizantes son generalmente azules, verdes o morados[7].  ¿A qué se debe esto? Al impacto cultural que tienen los colores en las personas. Se han hecho cientos de estudios al respecto.

La familia García aconseja a su hijo mayor que trate su dolor de estómago con el doctor Menéndez, un viejo conocido que atiende a las familias pudientes de la ciudad, quien realiza una exótica -y muy costosa- práctica que mezcla acupuntura con otras medicinas  alternativas de índole oriental. El doctor, que porta  su impecable bata recién planchada, le comenta sobre las relaciones entre su dolor de estómago y la interacción entre la suma de las energías Io, Yong y la energía ancestral, que como consecuencia del desorden de las mismas en los meridianos energéticos que recorren su cuerpo, experimenta ese dolor de estómago. Saca un número considerable de filosas agujas y le dice que con esto su desorden se acomodará.
Luego del tratamiento, el joven se siente considerablemente mejor. Valió la pena pagar ese cuantioso tratamiento, que acomodó esos meridianos energéticos de los que ignoraba su existencia hasta antes de conocer al mediático doctor. Tampoco el joven supo jamás que esas energías discurren por sistemas no materiales y no son susceptibles de mensura, por lo que negarían las leyes más básicas de la física que aprendió en el secundario. 

Para quién desee conocer más curiosidades sobre el efecto placebo, les recomiendo el capítulo dedicado al mismo en el libro Mala Ciencia, del extraordinario Ben Goldacre.

 

 

4.  Falacia del accidente:

En lógica,  la falacia del accidente consiste en confundir la esencia o características fundamentales de algo, con lo añadido o lo sobrevenido[8]. Es creer que lo accidental es lo esencial. Como si al ver a alguien con una bata blanca, acepte de manera inmediata que es médico. Alguien que vea a un adulto con un alzacuello blanco puede intuir con total seguridad que es un sacerdote católico, ignorando que también esta indumentaria es usada por  anglicanos y  algunas ramas luteranas, o simplemente  que pueda ser una persona vestida para una fiesta de disfraces.  Lo cierto es que muchas pseudociencias toman prestadas algunas herramientas de otras disciplinas científicas, confundiendo a quienes recurren a ellos con  una gama de prácticas propias y ajenas.

Un sujeto va al homeópata a tratar su diabetes. Este médico le receta los típicos glóbulos homeopáticos con una dilución 30C , pero además le da una serie de mandatos rigurosos que deberá cumplir. Estos incluyen:
♦ Hacer tres veces a la semana una hora de actividad física;
♦ Consumo de alimentos que sean bajos en calorías, grasas saturadas, azúcar y sal;
♦ Escoger alimentos como frutas, vegetales, cereales y carnes magras.

Luego de 2 meses, el individuo se encuentra considerablemente mejor, y dice que el tratamiento homeopático es el ideal para tratar la diabetes


Una mujer, que padece un insoportable dolor de espalda, va al quiropráctico aconsejado por una amiga. El sujeto le realiza un masaje descontracturante-como el de la fisioterapia- y luego toda una práctica rutinaria de su propia técnica. La mujer sale sintiendo mucho mejor, y muy agradecida para con quién será de ahora en adelante el profesional al que recurrirá para tratar su dolor.

En los dos casos, se experimenta una mejora.

Pero, ¿Cuál es la trampa? En ambos casos, quienes realizan sus prácticas se están valiendo de herramientas que no son propias de sus disciplinas. En última instancia, estos pacientes, además de recibir tratamientos ineficaces(los propios de las respectivas prácticas), tuvieron la suerte que habiendo incurrido en una pseudociencia, recibieron herramientas y consejos de otras disciplinas  que sí tienen sustento científico.

Uno de los problema es que las personas no suelen distinguir lo propio de lo que no es en cada saber, por lo que probablemente terminen aconsejando estas prácticas como consecuencia de los buenos resultados obtenidos.

     5. Desaparición de los factores desencadenantes:

Ningún estado anímico ni enfermedad en general, es exclusivamente unicausal. Es decir, suelen ser el producto de una interacción de componentes genéticos, endocrinos, psicológicos, sociales, etc.  Cuando algunos de los principales factores desencadenantes desaparece(como una crisis familiar que, entre muchos elementos, tiene uno de sus núcleos en queel padre o la madre vean en peligro su trabajo), la persona puede experimentar una mejora notoria, como consecuencia de la armonización de su núcleo familiar. Sin embargo, quién no se haga consciente de estas variables, puede terminar entendiendo su mejoría en base a sus propias creencias paranormales o alguna práctica o terapia al respecto que haya efectuado durante el transcurso de esos días.

 

 

 

 

 

Referencias:


 

[1] Upton, G., Cook, I. (2006) Oxford Dictionary of Statistics, OUP.

[2] P. MacManus, Matthews, J. P., Wada, M., Wirth, A., Worotniuk, V. y Ball, D. L., «Unexpected long-term survival after low-dose palliative radiotherapy for non-small cell lung cancer», Cancer, 106, 5, 1 de marzo de 2006, págs. 1.110-1.116.

[3] Waber y otros, «Commercial features of placebo and therapeutic efficacy », Journal of the American Medical Association, 299, 2008, págs. 1.016- 1.017

[4] Ginoa, «Do we listen to advice just because we paid for it? The impact of advice cost on its use», Organizational Behavior and Human Decision Processes, 2008 (en prensa, aunque publicado en internet el 25 de abril de 2008) <http://dx.doi.org/10.1016/j.dohdp.2008.0.cot&gt;

[5]J. Kaptchuk, Stason, W. B., Davis, R. B., Legedza, A. R., Schnyer, N., Kerr, C. E., Stone, D. A., Nam, B. H., Kirsch, I. y Goldman, R. H., «Sham device v. inert pill: randomised controlled trial of two placebo treatments», British Medical Journal, 332, 7.538, 18 de febrero de 2006, págs. 391-397. 

[6] Schapira, McClelland, H. A., Griffiths, N. R. y Newell, D. J., «Study on the effects of tablet colour in the treatment of anxiety states», British Medical Journal, 1, 5.707, 23 de mayo de 1970, págs. 446-449.

[7] J. De Craen, Roos, P. J., Leonard de Vries, A. y Kleijnen, J., «Effect of colour of drugs: systematic review of perceived effect of drugs and of their effectiveness», British Medical Journal, 313, 7.072, 21-28 de diciembre de 1996, págs. 1.624-1.626. 

[8]  Ricardo García Damborenea.Diccionario de falacias

 

 

 

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